Cavilación
¿Qué más podía pedir ahora? El ambiente en casa era denso, atroz, asfixiante.Un monstruo indefinible que amenazaba con devorarme a la primera oportunidad que se presentase; tarea no tan difícil, puesto que estas últimas semanas había estado a dos dedos de derrumbarme. Si bien, la casa antes había sido un lugar tranquilo - más no feliz- ahora era imposible siquiera dirigir un saludo cortés en tan tenso ambiente. Tumbada en medio del inmenso pastizal, pensaba todo esto mientras contemplaba inmóvil el cielo gris.Había débiles rayos de sol que traspasaban de un gris denso, en un intento inútil de iluminar lo poco que quedaba de la tarde. Quería quedarme ahí por siempre, hasta volverme nada más que partículas con el pasto verde.Quería, no, no, ansiaba , tanto fundirme con el vacío que me rodeaba para no retornar a mi tediosa realidad. No obstante, el pensar en aquellos ojos castaños que podía admirar en contadas ocasiones, siempre a escondidas, hacían una invas...